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domingo, 15 de abril de 2012

Hace tiempo.

Cuando te hablen de mí
tú dirás que no fue para tanto,
que ahora es mucho mejor,
que hace tiempo que me has olvidado.

sábado, 31 de marzo de 2012

Saltar al vacio parece tu estilo,
las olas del mar te muestran el rumbo..

jueves, 22 de marzo de 2012

No espero que lo sea. No espero.

Y ahora llegas tú,
con veinticinco mil maneras de acariciar mis dedos,
y yo te voy queriendo,
aunque luego no es nada tan sencillo.

jueves, 8 de marzo de 2012

lunes, 6 de febrero de 2012

Amapola, lindísima amapola..

Ellos piensan que soy agua y que jamás podré ser tierra, como mucho algún día llegaría a ser tierra mojada. Se ríen. Lo dicen porque creen que no voy a parar quieta en ningún lugar y que todo a mi alrededor se mueve a tal velocidad que cuesta hasta crear recuerdos que parezcan reales. Entonces me hablan se Sigur Rós, de películas substituladas con finales drámaticos, de mis lágrimas que son más agua, y de esa manía de desaparecer sin avisar.

Los miro sin decir nada, prefiero esperar a que suelten hasta la última espina, aunque me las claven a mí. Vuelven a reír. Entonces me dicen, con pena, que nadie comprende a la gente que siente tan radicalmente la luna llena, a los que compran flores para la habitación y acaban regalándolas a desconocidos, a los que lloran con cualquier muestra de arte, un video de danza, unas fotografías de McCurry, una cinta de un amigo tocando el piano, o un poema desconocido..

Se aproxima el final con un; Todo el mundo teme a esa gente, por eso nadie llegará a seguir para siempre tu corriente, pero, aunque parezca contradictorio, eso es lo más espectacular.

Les sonrío y empiezo a cantarles. Amapola, lindísima amapola, no seas tan ingrata, quiéreme.. Mientras pienso que soy tierra..

Fuerza.

Seremos más fuertes que la propia fuerza de la gravedad.

martes, 31 de enero de 2012

O diseccionar el corazón.

Será cuestión de arrancarse el corazón y diseccionar los recuerdos.

lunes, 30 de enero de 2012

Colección de vuelcos.

Tal vez lo único que tiñe mi mente son las ganas de que te quedes entre mis brazos, a pesar de que casi no logre abrazarte con la fuerza necesaria para que te sea imposible desvanecerte para pintar con tu ausencia esta habitación; que carece de nuevo de colores. Es como una de esas cajitas de música a las que tienes que ir dando cuerda para que suenen, pero nadie te avisa de algo tan clave como que tu no tendrás a nadie que lo haga para ti -por eso te gusta la idea de ser un cyborg-. Sin embargo no se borra tu imagen, tan sutilmente instalada en eso que llaman memoria, y juraría que sin esforzarme ni siquiera un poco sigo notando tú mano mal reposada en mi hombro antes de dormir, y tú aliento como hecho a propósito para que sepa que sigues ahí. Dime que has vuelto para no irte. Que no tendré tiempo de notar tu ausencia, aunque te eche de menos a cada segundo.
Y te diría tantas cosas, y que sé que nos queda todo el tiempo del mundo, que esta vez el suelo no tiembla, y que el tiempo y la distancia nunca han sido tan irreales, y que ya no me sale jugar a sentirte cerca.. estás aquí, verdad?

sábado, 28 de enero de 2012

Debe haber mar...

...dentro de esa mirada que me roba tanto.


miércoles, 25 de enero de 2012

Arder. No se nos da mal.


La gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde,
arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.
Confiada en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

martes, 17 de enero de 2012

sábado, 31 de diciembre de 2011

Enero empezó en la montaña, bañada en el verde de mis ojos y de lo que en ellos se reflejaba. Sintiéndome en casa. Empezó con días de sol, bailando con las nubes en los picos más altos, disfrutando del frío en la playa. En las preciosas playas del norte. De la mano de una peliroja de sonrisa infinita. Terquerías. Sorpresas enlatadas. Y un viaje a Salamanca; la preciosa plaza mayor. Reencuentros extranjeros con acento gallego. Y la risa más pícara que jamás escuché. Golosinas. Galopando con Seika por los montes de Chenlo. Celebrando mi cumpleaños y cosiéndome al 22. Empezó con unas manos pequeñas sujetándome.

Febrero trajo visitas catalanas y días azules, paseos por los cabos y amaneceres de en sueño. Nos cargamos de esperanza, desesperación y risas con la persona más despistada que jamás he conocido, si tú. Nos perdíamos por Compostela de autobús en autobús, perdiendo minutos y sumando sueños. Ari se encargaba de jugar a los cuentos y a las princesas conmigo. Y hacíamos de sirenas en la bañera. Adoraba el viaje en tren de Santiago a Vigo. Llegó Roma a Chenlo, y los paseos fueron eternos encima de ella. Organizamos la fiesta de la paz Y Lu vendía entradas mientras sugería tocarles lo que quisieran a los que con ella se cruzaban. Gané horas en el balcón de los sueños. Fue la última vez que pisé el 2000. Nos escapamos a Ou a buscar mimosas, antojo de la niña. Y encontramos mil reflejos, pero ninguno nuestro. Volvimos a la playa con los dedos helados y la piel más blanca, nos llevamos todo el salitre en los ojos. Y Biel se hartó de hacer fajitas.

Marzo nos devolvió al mediterráneo y sobrevolamos azoteas. Vimos amanecer como habíamos prometido. Y jugamos con el bao. Llegaron los reencuentros en Canet y en Vic. Compostela seguía preciosa. Las excursiones con Biel cogieron ritmo, las playas en Noia, las salidas a la montaña, los paseos por la zona vieja, las bufandas y las flores. Qué bonitos son los atardeceres en el norte, verdad? Las cervezas sin motivos, los brindis por todo y por nada. El incendio de nuestro edificio. Loi, la voz de Lu, cómo echo de menos que me cantes.. El carnaval, los pingüinos, Tomiño, la Arribada, la lluvia, el FIV, los encuentros mágicos, los kilómetros que se restan. Los faros de nuestra historia. El PDC. El vino tinto.

Abril nos llevo a Noia de nuevo, a meternos en el Atlántico con ropa, a volar, a recoger conchas, a escaparnos. Vino cargado de caballos y de carreras. Loi vino a Porriño. Y llegó el primer día de playa, con la pequeña Inés también. Empezaron las clases de fotografía. Las estrellas por todas partes. Y los aullidos fueron la mejor melodía. Abril me llevó de nuevo a mi Barcelona, y jugamos a hacer pompas de jabón gigantes. Llegaron los calçots. Y los reencuentros con Ca l’Espargato. Mimos croquetiles también hubo. Y la playa de los amaneceres regresó.

Mayo, nos trajo los Curros, y las horas de camino a caballo. Llegaron los helados y los días de playa rodeada de niñas. Tiempo para la magia y para trasladar una cama al medio del bosque, el bosque más encantado que jamás encontré. En Compostela, nos acercábamos todos más, y todo era más duro pero con muchas más sonrisas a la vez. Llegó el Santiautor, y con él, el primer concierto de Marwan. Construimos palacios sobre ruinas, y jugamos a ser indios. Me perdí entre flores, mariposas y atardeceres.

Junio me llevó de nuevo a Barcelona, me diplomé y comí pastel. De nuevo los reencuentros, siempre mayores, siempre mejor. El olor a flores. El buen tiempo. Ca l’Espargato y su magia. Un tiempo eterno. Compostela a la espera, allí nos atrapaba la noche, las calles de la zona vieja, la música en nuestra espalda y la fiesta en la rúa. Los pinchos. Biel y las palomitas. Las excursiones. La pulpería de Noia de nuevo. Las tardes en el río. Los chupitos de tequila. Los días en el parque y los columpios. La magia de San Juan. Un pequeño corazón que latía y se hacía cada vez más grande con el nombre de Joe Stark; jugaba a ser pirata.

Julio vino cosido a demasiadas despedidas, incertidumbre y demasiadas contradicciones. Dejamos Compostela. Llega África, la yegua más buena y más linda. Visitamos ferias medievales, bebemos vino y nos vamos a las termas. Decidimos ser monitores. Aparecemos en Oia, qué gran experiencia!. Dormir más de veinte días acampados y con mil aventuras diferentes a la espera. Las caricias de los toxos y las piscinas de los ajenos. Nunca vi tantas estrellas juntas. Nació Nayara, adorable.

Agosto empieza en Arcade, con miles de tardes en Cesantes, y muchas aventuras también. Demasiados corazones, muchomucho amor. Playas, conciertos, museos, excursiones, zoo, pinturas, juegos, bomberos. Redescubrimos Pontevedra. Grandes amistades. Volvemos a posar la mirada en los horizontes, a filosofar y no dejar de preguntarnos. Tomamos helado y nos perdemos dentro de los túneles. Paseos por la playa, y muchos atardeceres. Nos vamos a las Ons.

Septiembre nos despeinó. Llegaron Pol y Ona, con su aire mediterráneo y sus ganas. Intensos días. Volver a Santiago, fue más que especial. La casualidad que estábamos esperando. Un mes de cambios, de contradicciones y precipicios.

Octubre fue el mes de la culminación, de la caída, de la huida, del ‘no hay después’. Pocos lo apreciaron. Fuimos al parque de bolas, e intentamos volver a ser niños. Me despedí de los atardeceres también. Y nos fuimos a buscar piratas y sirenas a la ría de Pontevedra. Ahora las rosas me recuerdan a ti, como tantas otras cosas. Me voy.

Noviembre, ‘despiertas en otra cama distinta’. Nada quema más que el fuego cuando se acaba de apagar. Volvemos a Barcelona con demasiadas expectativas y miedos en la cabeza. Demasiada inconsciencia. No resulta. Funciona. Soy yo? Son ellos? Gràcies a vosaltres per fer més del que us penseu. Me encuentro, lo acepto. Se evitó la catástrofe más inmediata, y pude coger aire en un lugar distinto, del que siempre quise huir. Hubo cupcakes, excursiones al bosque, encuentros en Barcelona, i uns boletaires gens perduts. Viernes y juegos. Laberintos y un Teseo sin ovillo. Marwan y Andrés Suárez de Banda sonora. ¿Cómo iba a ir mal?

Dieciembre nos puso la miel en los labios, las ganas de todo. El frío en Vic, y las caras distintas. La ciudad del viento. Barcelona llena de luces. Delafé. Trabajo. Churros y una iaia única. Excursiones a la montaña que aumentan la morriña. Miles de hojas secas y muchas volteretas. Sigo echando de menos, pero este año es distinto.


Llega el día 31 y por una vez, no me repito una y otra vez la misma frase..

sábado, 10 de diciembre de 2011


(Llévame contigo a la luna.)
Cogitationis poena nemo patitu

jueves, 8 de diciembre de 2011

Ya estás más cerca de la perdición,
que de mi,
y tú
ni siquiera te das cuenta.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Puede que soltara las cosas que más me pesaban, que brindara por verlas desaparecer, que dejara la gravedad mientras flotaba, pensaría lo que hacer por si al final acababa. Lo sé, será sólo un momento y después tendremos que inventarnos qué hacer con tanta duda. Tal vez no quede más remedio que arder y convertir en humo la fe que nos desnuda.. Calmé las ganas de que me besaras, junté tu cuerpo contra la pared y cerré la puerta por si se escapaban las cosas que nos hacen bien, sí, por si al final todo se acaba..

Y ahora tú, tú nunca saltas ni arriesgas, prefieres saltar a la pata coja. No finalizas lo que inicias, inicias lo finalizado. A nunca es mejor que B, no. Nunca soportas los climas extremos pero quieres viajar a la Antártida y vivir en el desierto. Nunca tu intensidad ha durado más que unas horas, no te permites ese lujo. Nunca escribes con sentido, pero todo el sentido eres tú. Nunca te comes todo el plato pero te mueres de hambre cada vez que me ves. Nunca dejas de observarte en el espejo por si olvidas cómo eres, por si algún día eres capaz de reconocerte en él. Nunca devuelves las miradas, te mueres de vergüenza tan rápido que al final no te da tiempo. Nunca dejas de mirar las nubes, y yo no dejo de pensar qué estarás pensando. Nunca quieres llevar reloj, pero tampoco quieres dejar de perderte. Nunca supe como contentarte. Nunca los besos fueron sorpresa. Adoras compartir una siesta para dos. Nunca sabes qué decir y en cambio siempre lo dices todo. Nunca te preocupas por ti, prefieres estar más pendiente de los demás. Nunca abandonas el miedo, pero sin embargo no tienes miedo a llorar. Nunca llegaré a conocerte del todo. Nunca dejas que te rescate, prefieres que nos rescatemos juntos. Y ahora ya dudo. Nunca dejas de hacerme daño, pero nunca he estado tan segura de que sin ti no podría… Es extraño, porque he dicho tantas veces nunca que hasta creo haber perdido la cuenta de todos los siempres.

- ¿Sabes lo que yo creo? Que lo que tienes, lo que siempre has tenido, miedo. Sí, miedo a volver a entregarte, a volver a dar el 100% de ti y a perderte a ti mismo. A sacrificarte por una persona, a pensar en ella más que en ti mismo, como hiciste aquella vez. Sí, miedo a salir tan mal parado como aquella vez. No voy por mal camino, ¿verdad? Te da pánico volver a imaginarte entrando en otra relación asfixiante; te da tanto miedo que sales corriendo antes de entrar. Te da mucho miedo volver a sufrir, a sufrir haciendo sufrir, que vuelva a salir mal, que no te duela solo a ti, te da miedo intentar sentirte completo, completamente feliz, por si la historia se repite. No lo entiendes, no es exactamente eso, me dirás. Pero te equivocas, sí que lo entiendo. Lo entiendo porque yo soy igual que tú, y por ello me odio tanto como adoro cada casualidad que nos une. Me daba pavor volver a sentir mariposas en el estómago por alguien distinto, porque, ¿y si salía mal de nuevo? Pero, ¿sabes qué? Que un día llega alguien y te toca llena con su sonrisa y te contagia todo su mundo, lleno de miedos y llenos de principios. Te despiertas y vuelves a sentir, vuelves a vivir. Te renueva las ilusiones que creías perdidas, te recuerda que debes atender esos antiguos sueños que por miedo o por falta de decisión dejaste pasar. Te escucha, te intenta comprender. Te llena de amor, te entrega lo mejor de sí mismo sin pedir nada a cambio.. y sin quererlo, te cambia la vida. Vuelves a sentirte como un niño y dejas atrás el miedo, te da igual caerte y llegar con sangre en las rodillas, y te dan igual las dudas porque algo en tu interior te dice que esta vez sí va a salir bien. Pero si no te abres a eso, si no permites a nadie entrar de nuevo en tu corazón, siempre te preguntarás qué hubiese pasado. Entonces, me preguntarías si tengo esa seguridad de que todo saldrá bien. Me dirás que tu no, que tu ya lo sentiste una vez y que tu corazón acabo dejando de latir. Te diré pues que sí tengo esa seguridad, aunque sea inexplicable. Y aún así, me preguntarás el por que. Y te diré que no soy como nadie, entiendo tu miedo y tu preocupación, pero escucha, lo sé, lo siento: saldría bien. ¿Cuántas veces me has pensando en lo fabuloso que era esto? ¿Por qué dudas ahora? ¿Por qué iba a dejar de ser todo así? Tendré que darte un motivo para creerlo, una razón para arriesgar.. no? No.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Como un hada que bate sus alas rápidas, implacables, alardeadas; el corazón bate a mil por hora. Mis palabras se clavan como espadas. Mi lengua se pierde en tus entrañas; primero en tus labios, tus manos en mis nalgas. Cuellos con pelos de punta, necesito mirarte a la cara; susurrarte mil baladas llenas de balas. Voy a rimarte hasta perder el tiempo y las ganas. La noche pasa, pasa, y pasa… y sólo queda el sol por la mañana; abrir mis ojos y ver tu espalda. Notar poco a poco las arrugas de las sábanas; sentir tu puta alma clavada en mi alma. Esto debe ser de Dios o del karma. Tú. Tú debes ser de Él o del karma. Me lo tomaré con calma; viviremos el momento, sin pensar en nada. Vamos a subir la persiana..


Arriesgarme, sentir de nuevo, mirar hacia el futuro. No temerle al amor. Al sentimiento mas bonito que existe. Arriesgarme y confiar en que todo puede salir bien, aunque sea una vez. En que no todas las personas se bañan en dolor. Mirarte, y saber que no me estoy equivocando. Que esto tiene que salir bien. Que no quiero un siempre, quiero un principio.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Eres ese charco que no pisé pero me salpicó. Ese charco en el que quiero empapar mis pies.
En mi corazón ponía desde hace demasiado "prohibido fijar sentimientos", ese fué un problema que no quise reconocer. Que los fantasmas del pasado van cosidos a mi, y el tiempo se encarga de cortar los hilos poco a poco.. demasiado despacio pero a su tiempo. Tu trabajo también consistía en eso, en no hacerlo. Yo en cambio moría por empapelarte entero. Apareciste, te fuiste, y me convertí en una víctima del sistema, del sistema que tienes de no jugar con las personas. De entrar en mi propio juego, un juego, uno más, claro, qué fácil sería. Y qué difícil cuando deja de ser un juego. Cuando nunca debío serlo. Cuando nunca lo ha sido, por mucho que el tiempo nos muerda los tobillos.
Yo tu contento y tu mi encanto.
Joderte o joderme. Lo haces bien, mal, o realmente no estas haciendo nada. No haces por el propio miedo a hacer. ¿Cómo vas a vivir sin amor? ¿Cómo vas a vivir sin dolor? Si no dejas que el mundo te afecte, tu corazón siempre permanecerá intacto.. En estos momentos lo unico conjugable con el verbo hacer y mi persona, es que estoy hecha polvo. Las ganas de verte, ahora son de mandarlo todo al contenedor de reciclajes humanos. De pedirle unos dias de asuntos personales a la vida. Y ausentarme, antes que mostrarme ausente. No quiero sentir que no estás. No quiero amor a plazos. Y tu no sabes si tienes plazos para un amor hipocondriaco. Hipotecarte a mis problemas y un amor de folletín. Pero de verdad. Del que se siente no con el corazón sino con el esófago. Pedir un anticipo de fuerza y empeñar tus miedos con tal de pagar los daños colaterales que podrías provocar. ¿Y yo qué? Puedo ser inmune. Puedo ser tu, con tus miedos y tus consecuencias. Echar el curriculum en las putadas que nadie quiere vivir por si me despiden de tenerte.. Cotizar para vivir del cuento en el futuro, de este cuento en el que las ventajas están envenenadas. De nuestro futuro y nuestro cuento
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