Me dices que las calabazas son el paradigma de la humanidad; si las convertimos en espejos reflejan soledad. Si las convertimos en pociones su elixir es capaz de robar el sentido a cualquiera. Y si las vemos como carrozas mutantes, nos recuerdan que no todo es lo que parece; los lacayos en realidad son ratones, y yo aparente mujer de cristal y fuego en realidad soy una princesa en pantuflas aguardando por un zapato.
A mi sigue sin convencerme el cuento, pero me encantan los ratones y las calabazas.





