sábado, 23 de febrero de 2013

Soy

Soy norte para tus brújulas,
reloj para tu arena,
tinta para tus mayúsculas,
y alarma para tu espera.


Soy segundos para tu prisa,
silencio para tus gritos,
cosquillas para tu sonrisa,
y Afrodita para tus mitos.

viernes, 22 de febrero de 2013

Desde nuestra cama..

Esta luz me enferma,
y duermo entre arenas movedizas
que consumen esta espera
y adulcoran mis prisas.

Se me remueven las palabras,
y hasta la fiebre es un buen sentir.
Te devuelvo las balas,
y las ganas de en mí morir.

No me busques mañana,
seguiré vomitando versos
que te alejen de mi cama
y que limpien tus besos
de este dolor que me empaña.

jueves, 21 de febrero de 2013

Noche en el parque.

Elige: marinero o pirata.
Saltar de barco en barco.
La risa inmediata.
La luz de un solo astro.
Abordaje en tirolina.
Restos de naufragios.
Toboganes de subida.
Canciones y malfarios.
Ser dueños de ese mar.
Un mapa sin tesoro.
Sirenas que ahuyentar.
Sin rastro de los otros.

En las nubes..

Estás muy arriba.
Tanto que las nubes te llegan a los tobillos.
Tanto que siempre llego tarde.
Tanto que los vértigos te susurran en la nuca.

Estás muy arriba.
Tanto que ya no te imagino.

Tanto que tu llanto se vuelve lluvia.
Tanto que siempre te echo de menos.

Estás muy arriba.
Tanto que amaneces primero.
Tanto que no te alcanzo al saltar.
Tanto que siempre estrenas enero.

Estás muy arriba.
Tanto que el alba llega después de ti.
Tanto que siempre miras en la misma dirección.
Tanto que el resto somos puntos de luz.

Estás muy arriba.
Tanto que tu digestión es mi alimento.
Tanto que siempre estrenas el sueño.
Tanto que mi voz es eco.

Estás muy arriba.
Demasiado para ser verdadero.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Ahora que se te cruzan las distancias, se te clavan los latidos, se te atraganta la respiración. 
Ahora dices que no entiendes de razón.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Lo nuestro va más allá de cómo clasificar las letras en pares o impares 
y los números en vocales o consonantes..

lunes, 11 de febrero de 2013

Domingo.

Es mi cuerpo que contiene tu olor.
Tu pupila dilatándose en mi retina.
Nuestros estómagos comunicándose.
Mis ganas.
Tu beso de barra.
Nuestro frío en la playa.
Mis cielos estrellados.
Tu miedo al mañana.
Nuestros cuerpos encontrándose.
Mis ojos cada vez más húmedos.
Tu pies pequeños.
Nuestros silencios.
Mis manos buscándote las cosquillas.
Tus labios al pronunciar "¿En qué piensas?"
Nuestro despertar.

Eso es.

sábado, 9 de febrero de 2013

En las profundidades

Barco de papel en tus tormentas.
Marinera ebria de tus mareas.
Tú, capitán. Yo, pirata.
Tú, mi tesoro.
Yo, un puto polizón a bordo.
Tú, mi deriva.
Yo, tu naufragio.

lunes, 21 de enero de 2013

El cielo tiembla cada vez que nuestras miradas se rozan.

sábado, 19 de enero de 2013

Abstinencias.

Sufro a diario las conseqüencias de
tu piel llegando tarde.

domingo, 6 de enero de 2013

R



Érase una vez
una chica que tenía más imaginación de lo normal,
una chica que viajaba volando en las estrellas
y que nadaba de la mano con los peces.
Un día conoció a un chico,
un chico sin imaginación
y lo invitó a entrar en su habitación;
Y donde ella veía estrellas, él veía papel-cartón...
y donde ella veía peces, él veía flotadores de colores.
Entonces ella se puso muy triste
y le preguntó
¿Cómo puedes preferir matar el mundo de un vistazo y dejarlo sin vida a con ella?
Y él le respondió
"No necesito imaginar nada con más vida, porque no puedo imaginar nada más vivo que tu"
Y la chica le dio un flotador
y le pidió que entonces saltase con ella y con los peces,
y nadaron hasta la luna.
Todos los amantes vuelan al menos una vez hasta la luna
es la madre de todo el amor que sentimos,
siempre ha estado y siempre estará para cuidar de él,
para cuidar de nosotros;
de ti
y de mi a tu lado.






R de recuerdos y de regalos.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Balance


Enero empezaba prometiéndome reencuentros enlatados y viajes a ese, para muchas personas, desconocido país llamado Corazón. Anunciaba cambios y transiciones, buenaventura. Marchaba pues a la ciudad de la luz, París, para iluminarla; tan bella y gris. Volví cabeza abajo cual princesa caída de un cuento. No tardaron en invadirme los porqué’s de nuevo, y a temblarme las piernas, como siempre me faltaba valor para lo más importante; olvidar. Enero también me reconfortaba a días, ya no escribía pensando en aquella historia, ya no había historia, tras años, todo era ‘pasado’, menuda palabra; pasado. Nunca la entenderé, el pasado nunca acaba de pasar.  Llegaba mi cumpleaños, y yo no quería abandonar los 22, era mi número, berrinches de niña pequeña, quería patalear. Y volví a escapar. Una escapada no incluye la huída jamás de los jamases. La Cerdanya siempre trae paz, tan imperial y verde. Me reí de las casualidades, del frío y las flores. Ese había sido un buen regalo; perderse. Después me hice la valiente intentando escribir el título de los capítulos de una historia que no era la mía. El título de aquel primer capítulo era algo así como ‘Cuando el miedo se convirtió en amor’, pero el futuro me esperaba demasiado cerca para aquel entonces, y el capítulo dos se adelantó ‘Cuando el amor no era amor’. Dejé de escribir títulos. No importa, el amor siempre es a-m-o-r, tan amplio y torturable. Yo posaba mis ojos en los demás, y quería que alguien viera su reflejo en los míos. Y es que es cierto; hay miradas que guardan sal de tanto que curan. Aún así a veces me era difícil no atragantarme con esa sensación que me entra cuando no noto el corazón, y entonces vuelves a preguntarle al mundo si alguna vez él se ha quedado sin corazón. Quieres no hacer única y tuya esa sensación, quieres arrancarte el corazón y diseccionar los recuerdos.
Febrero, llegaba con ánimo, viajando al norte, que siempre me da (o me devuelve) aliento. Galicia tan bonita; llegar a casa y sentirte a ti misma. Febrero ahora parece eterno, o más bien, increíble, ha cambiado todo demasiado, podía haber vivido un febrero permanente sin modificar nada, prometiéndonos ser más fuertes que la propia fuerza de la gravedad. Las promesas no deberían existir. Yo tampoco tengo pegamento para pegarlas cuando se rompen. Intentamos darle color al invierno, pintar vulgarmente lo que nos viniera en gana, sonrisas y más sonrisas de brocha gorda. Fuimos a la nieve a levantarnos. Y hasta montamos un circo donde reinaba el surrealismo. Viajé a Valencia y la ciudad me cautivó.
Marzo, fuga mental y vuelta a Valencia, ese era el titular. Marzo quiso conquistarme con las Fallas y los acentos, y lo consiguió, muchos retratos que no salieron a la luz y magnetismos abandonados a su suerte. Siempre hay que guardarse la botella de vino en la solapa del abrigo. Caminé detrás de un hechizo desencantador. Me escribieron un bonito cuento de ratones y calabazas para apaciguarte el alma. Y me convencí de que el olvido es lo que más suelo recordar. Marzo era bonito porque se te veía feliz, y eso sí, era lo mejor de no verte. Ahora te veo y …
Abril anunciaba despedidas, sueños para los que duermen y no los que despiertos se aferran a la realidad. Valencia estaba bonita ebria de sidra. Nos extrañamos. Querría caminar por su noche sin pensar, lo haría ahora mismo. Abril fue un mes difícil, todos los años lo suele ser. Yo invito a que me lo roben. Sin embargo, me acordé de ti, de ti sin mí, y ya no dolía. Aparecieron los presentimientos.
Mayo desapareció del mapa y de la historia. Insufribles días. Tormentas y diluvios universales. La absurdidad de buscarle el significado a la palabra ‘siempre’. Las tardes cíclicas y los ombligos que cortan el paso a un nuevo día. Pronósticos de saltos mortales. Una capa de invisibilidad tarada. Un después que nunca llega; la maldita tableta de chocolate en lo alto del armario; lo inalcanzable de tu (mi) vida.
Junio nos llevó de excursión, las buenas acciones, el karma y mi colombiana favorita. Vuelcos y vuelcos esperando cambios. Abril y mayo en la garganta y los vómitos poéticos envueltos en la bilis más dulce. Sigue sin haber nada de extraño en todo lo que ocurre, sabéis aquello de que hay personas con las que intentar romper un vínculo es imposible y lo sabes desde el primer momento? Pues eso, desde el primer momento me di cuenta de que algo infinitamente perdido y distante seguiría uniéndome a ello. No quedo más remedio e invitar a que hiciera acto de presencia;  ¿Y si en lugar de queremos tanto probamos a queremos bien? Sigo dándole vueltas a esta cuestión.
Julio me hizo reaparecer en mitad del cuento después de haber caído por un agujero tiempo atrás. Cuentos de niños y columpios. Escapadas a Gerona para obviar lo innombrable. Desastroso verano de contradicciones a la par. Queríamos deshacer todo los nudos hechos con anterioridad, con toda la fuerza del pasado y de las ganas.
Agosto acabó por deshilar la cuerda, nadie estaba a salvo. Las playas pretendían robarnos el pensamiento y los deseos. Andalucía fue la excusa y el momento. La culminación, el viaje más esclavo y más sabio. Las lágrimas combatían el calor. Todo iba de querer, porque quien no quiere va a la deriva. Sigo pensando en aquello de que quien te ama existe desde siempre, desde antes incluso de conocerte. Creo firmemente en ello.
Septiembre anunciando cambios año tras año, vendía derrotas, y yo pagué un alto precio por la mía. De nuevo viaje al norte, donde todo puzle es posible de resolver. Galicia guardaba sorpresas, preguntas sin respuesta y abrazos eternos. Esta vez quieres crecer y dejar de lado a Peter Pan. Yo ya no espero en ningún andén. Pero es cierto, Galicia sanó mi alma en el, sin duda, peor momento del año. Volví sin ley pero conmigo. Siguen habiendo 8km cuesta abajo desde mi casa a la tuya.
Octubre me guardaba cuentas pendientes; fue un mes de conclusiones, de idas y venidas, de pensamientos ajenos, de espirales y polaridades. Suelo pecar de darle demasiadas vueltas a todo lo que para mí tiene un mínimo de importancia, y hay pocas cosas que no tengan importancia. Octubre fue un mes para pensar en septiembre y para abrirle las puertas a sus cambios, para aceptar que este ya no iba a ser ‘mi’ año, pero también para saber que nunca hay que poner un pronombre posesivo delante de esa palabra.
Noviembre me dejaba mareada tras tanta espiral, Madrid nos enamoraba con uno de los otoños más bonitos que he vivido y con su música. Descubría nuevas formas de sentir(me). Noviembre era una vez más melancolía pura, nostalgia de algo que aún no sucedió, sueños remotos existentes sólo como ida, como pensamiento, como nudo en el estómago, como futuro. Noviembre ha sido lluvia, de la que moja y cala. De la que te hace tiritar pero te devuelve a la vida.
Diciembre empezaba en miña terra galega, sólo para volver a coger aire y respirar. Para regresar, para reencontrarme en una playa hecha de inviernos y en poemas llenos de tachones. Diciembre ha sido intenso e impensable, han sido cabos por atar y un reloj de arena que se nos echaba encima. Han sido muchos domingos hechos jueves y canciones que medían quilómetros. Han sido disfraces de uno mismo. Ha sido el punto y final.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Se te atraganta el corazón.

martes, 13 de noviembre de 2012

Como idea eres una de las más bonitas que he tenido.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Invisibilidades



Si lo imagino, te llevaría el desayuno cada domingo a la cama, esa cama que nos habría visto tantas veces comernos vivos. Pan recién tostado y zumo recién hecho, todo muy reciente, como tus manos que me acarician la vida después del desayuno, que me vulneran. Inexistentes.
Encajaremos salvajemente, y te agarraré del brazo para detenerte en mitad de la calle. Unas veces para besarte, otras sólo para mirarte de nuevo.
Nos susurraremos las historias de nuestros fracasos, y nos lloraremos si hace falta. Nos sentaremos en cada banco de la ciudad a escuchar el primer canto de los pájaros al amanecer. Creo que ese primer canto siempre es distinto.
Cocinaremos. A veces estaré más dulce, otras más salada. Contigo pasará igual. Te ayudaré a hacerlo y el vino me ayudará a mi.
Serás capaz de aspirar el vacío habitual de mis domingos llevándome a comprar libros de segunda mano, follándome viva después de leerme Cortázar, despertándome con un princesa y jodiendo la calma nocturna de los vecinos. Amaremos cada contradicción, cada sonrisa y cada enfado.
Me quedaré en todas las estaciones, y te protegeré de todo y nada. Compartiremos el postre, y viajaremos juntos sin salir del sofá. El mundo será distinto bajo las mantas.
¿Crees que pido mucho? A veces me canso y me desespero. Y se esconde esa paciencia que tanto me caracteriza. Te espero, como quien desea el verano en pleno febrero, subsistiendo en este escenario blanco y vacío. Te proyecto como se organiza un viaje sólo de vuelta, con un plano lleno de cruces en todas las calles que de antemano he pisado contigo, aunque nunca hayas estado en ellas. Sin ser conscientes hemos paseado con correa a mi nudo en la garganta, a mi hueco del estómago, a mis mariposas, a mi necesidad continua de huir en cada oportunidad que tengo de advertirme más incapaz de huir de mí misma, rindiéndome de esta suerte a la certeza. Y es que el problema igual soy yo.
Te concibo como al escritor de mi libro de cabecera, aquel que hizo magia describiendo una guerra de calcetines que aún no aconteció. Te agiganto como se hace en catálogos de moda con las fotos, te exagero como los anunciantes de las paradas de autobús: detergentes para ropa sin estrenar y anuncios de rímmel con pestañas postizas.
Te acomodo entre dos ideas, te acoplo en los pocos huecos que aún me quedan libres, en un pedazo de la imaginación que en otro tiempo presumió de desahogo espacial, donde la ventana siempre está abierta para que no dejes de arrojar piedras por si un día, sin querer, te hago llorar y nos hundimos los dos. Ven a cantarme. Tú puedes.
Te idealizo como a un genio muerto, aunque estés más vivo de lo que yo he estado en meses. Lo hago como lo hace cualquiera que se enamora de un personaje, olvidando al total del actor que hay detrás. Como a las revoluciones, creyéndote el milagro político que lo cambiará todo, como los fanáticos religiosos a sus dioses de barro y oro. 
Te hiperbolizo como al amor eterno, cuatro manos arrugadas que sigan acariciándose entre cuatro paredes repletas de recuerdos intensos. ¿Dónde estás?
Seremos más que recuerdos, comodidades y absurdidades. Se me despegará del esófago esa obsesiva fijación con la tristeza. Se me despegará. Ella y yo siempre tan juntas, sentadas las dos en el último asiento del autobús. Me escondía de ella pensando en ti. Y a ratos ella quiere esconderse de mi jugando a la pita con un simple vendedor de amor sin espinas. Se me despegará. Buscando tu nombre en los libros, recordando dónde podía encontrarte, sí.. como si ya lo hubiera hecho alguna vez. Letras insignificantes, en el fondo, como estas, que resultaron ser desgarradoras, aunque hicieran el esfuerzo inútil de callarte en mi memoria.
Te he buscado en mi copa de ron, en el humo que se escapa por mis labios, en otros besos, en otras camas, en otras manos, en otras palabras, canciones, poesías y tequieros. Me dediqué a los simulacros de romanticismo de una noche y despedida en el trayecto de puertas a ascensores ajenos.
Te siento. Aunque no haya nada. Sigo queriendo. Quiero abrazos en el mar, besos de sal, vueltas con música en la calle, los cafés para arreglar el mundo, la lluvia que nos resguardará, tus brazos para perderme, todos los besos y todas las esquina de las ciudades a las que iremos, bares que descubrir. Quererte turbio, dulce, íntimo. Que te pegues a mi espalda con los dedos bajo mi falta, las respiraciones agitadas, las tardes mirando al techo, sintiéndonos vivos. Vivos.
Saber que ya no habrá huídas sin importar las guerras previas. Que habrá días en que no subiremos las persianas por no querer regresar al mundo real. Que pronto, entonces, seremos reales en ese mundo.

Te sigo sintiendo. Sí, aunque no existas para mi. Aunque siga siendo de noche y yo siga midiendo las distancias a oscuras. Escribiré canciones para ti. Y primero habrá cosquillas y luego melodías. Mientras, se me enfría la paciencia esperándote. Tendríamos plantas en casa, y mucha luz. Nos robarían el oxígeno, pero nos sobraría. Sueño con algo que siga el mismo funcionamiento, que me sujete firmemente de los hombros y no me deje caer nunca más al suelo del baño entre lágrimas. Sueño contigo.

Sigo queriendo a alguien que me haga rodar por las calles de su mano, sin importar el tiempo, ni la resonancia de tanto amor rasgado. Quiero tu sonrisa al final del día, las palabras precisas antes de hibernar hasta nuestra próxima vez, el eco de tus pasos, la mitad de tu sombra en días de tormenta resguardándote del frío con la mano metida en el bolsillo de la chaqueta. Quiero dejarte notas de buenos días, y enganchar fotos en la nevera. Y en el espejo del baño puede que también. No negociaríamos horarios ni perdones, ni nos temblarían los dedos al escribirnos cartas de amor, te leería al oído, y te pediría cuentos, verdades, libertades y calma. Quiero ternura y arrebatos, y que seas el culpable reincidente de mis hoyuelos con agujetas. Tu risa, tu música, lo frágil de los susurros bajo las sábanas, y la ironía de sentirme enorme cada vez que me llamas pequeña.

No obstante, nada es real.
Más que tu invisibilidad.

Madrugadas

Me hablas de volar y yo no paro de llorar.
Leo y ya no me encuentro en esas letras. Escribo y no quiero verme.
La ventana nunca fue tan inalcanzable para saltar.
Esta vez me encierro. Y quiero que vengas tú a cogerme de la mano.
A llevarme contigo.
Te vuelvo a oir, a imaginar, a llorar. Ya no se si te lloro a ti o me lloro a mí.
Ahora pienso en el pecado, que no quieres reconocer. Y me lloro a mí esta vez.
Y a ti te odio un rato. Hasta darme cuenta de que no eres tú.
Sigues sin ser tú.
Y ese tú nunca fue tan nosotros. Un nosotros que alejo hasta convertir en un ellos.
Ellos, desconocidos, vacíos.

Ese tú, aún no apareció.

Y ahora le lloro a él.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Soñar

¿Es posible soñar demasiado?

Vacía

Te escucho
y no dejo de imaginar.
Voy a llorar todas esas letras..
hasta quedarme vacía.



Conversaciones entre extraños

Te pregunté qué color veías al cerrar los ojos.
Yo azul. Dije.
Respondiste que no veías un color, sino formas geométricas.
No preguntaste por mi azul.
Era el de sus ojos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Vivo en espiral.