viernes, 21 de febrero de 2014

Me basta así

      Si yo fuera Dios
      Y tuviese el secreto,
      Haría
      Un ser exacto a ti;
      Lo probaría
      (A la manera de los panaderos
      Cuando prueban el pan, es decir:
      Con la boca),
      Y si ese sabor fuese
      Igual al tuyo, o sea,
      Tu mismo olor y tu manera
      De sonreír,
      Y de guardar silencio,
      Y de estrechar mi mano estrictamente,
      Y de besarnos sin hacernos daño
      -De esto sí estoy seguro: pongo
      Tanta atención cuando te beso;
      Entonces,
      Si yo fuese Dios,
      Podría repetirte y repetirte,
      Siempre la misma y siempre diferente,
      Sin cansarme jamás del juego idéntico,
      Sin desdeñar tampoco la que fuiste
      Por la que ibas a ser dentro de nada;
      Ya no sé si me explico, pero quiero
      Aclarar que si yo fuese
      Dios, haría
      Lo posible por ser Ángel González
      Para quererte tal como te quiero,
      Para aguardar con calma
      A que te crees tú misma cada día,
      A que sorprendas todas las mañanas
      La luz recién nacida con tu propia
      Luz, y corras
      La cortina impalpable que separa
      El sueño de la vida,
      Resucitándome con tu palabra,
      Lázaro alegre,
      Yo,
      Mojado todavía
      De sombras y pereza,
      Sorprendido y absorto
      En la contemplación de todo aquello
      Que, en unión de mí mismo,
      Recuperas y salvas, mueves, dejas
      Abandonado cuando -luego- callas.
      Escucho tu silencio.
      Oigo
      Constelaciones: existes.
      Creo en ti.
      Eres.
      Me basta.

Ángel González

1 comentario:

Ruby T. dijo...

Es precioso. Cuando nos enamoramos, la perfección deja de ser divina y se convierte en humana.