miércoles, 9 de septiembre de 2009

Celesta

Desnúdame la sonrisa. Y después descubre mi mirada.
Explora cada parte de mi cuerpo y
detente en las ondas de mi pelo.
Acaríciame. Y luego, bésame.



Guardar la alquimia de mi medicina en tarros de cristal, y esperar. Coleccionar lágrimas azul cielo y volverte rojo teja el corazón. Es lo que quiero.

Escribir cuatro cosas sin sentido, luego releerlo y darme cuenta de que todo cobra sentido por si solo.

Escribir palabras que el viento no te pueda robar, esta vez sin rallar el aire, a veces no soy tan mágica, y ya no quiero saber lo que se oye en tu almohada, ni que me cuentes secretos susurrados, aunque se me sigue poniendo la piel de punta cuando me hablas bajito.

Puede que Helás tuviera razón, y el adiós sordomudo ahora me acompañe más tiempo del que yo tenía previsto para él, seguramente ya sea tarde, como siempre, y se haya cosido a mi y no quiera soltarme, no es la primera vez que encierro un sentimiento en una maleta y no la vuelvo a abrir.. La última vez que lo hice fue en el norte, en mi aldea creo, y tardé años en abrir esa maleta de recuerdos, también tarde años en poder cerrarla, no es fácil que se estén todos quietos, la mayoría eran revoltosos y siempre se me escapaba alguno que me hacía bailar la cabeza.

Este mismo verano me reencontré con esa maleta, cual fue mi sorpresa al cogerla y darme cuenta de todo el peso que había perdido, todos aquellos recuerdos que tanto bien y mal me habían cosido al corazón, habían perdido valor. Una vez más, supongo que ya me lo habían dicho, que ya había sido avisada, ingenua, me prometí que nunca volvería a tener el corazón tan rojo.

Aún así soy de las que cree que los sueños no tienen dueños, y es que imaginar es querer y querer es poder.”Sólo soy un bicho de cristal, sólo soy de luz piramidal que se pierde cuando no se mueve y se siente un pez luna en tu interior”.

Y es que sólo soy de cera y de papel, soy lo que nunca he querido ser..

Luego toca jugar a que la nostalgia de meriendas y besos crezca.. y en esos momentos sólo tengo ganas de caer al vacío, allí donde este más oscuro.. O de que me encierren en una maleta como a un sentimiento que se obliga a olvidar.

4 comentarios:

Jorge dijo...

Hola!

Que bonitos textos pones :). Y muchas gracias por el que me has dejado en el blog, es un fragmento de El Principito verdad? Me ha gustado, y es totalmente cierto que cuando te encuentras un poco melancólico te fijas más en esos detalles como un atardecer.

Me alegro de que me escribas. Nos seguimos por aquí (ya he dado a seguir tu blog espero que no te importe :P).

Pasa buen miercoles!

Anton dijo...

Yo creo que los sentimientos no se entierran. Conseguimos escondernos de ellos, y de vez en cuando son ellos los que nos encuentran a nosotros, sin avisar; volcandonos el corazon y golpeandonos el estomago: "es imposible parar algo inevitable"

Pd: muy Maga estás hoy :P:P

Un besiño

Hollie A. Deschanel dijo...

Precioso :)

Te sigo, un muás.

Zepequeña dijo...

Los sueños no tienen dueños pero hay que saber depurarlos, vivirlos, disfrutarlos...

Zepequeña.