jueves, 11 de noviembre de 2010

Habían algunos edificios, eran altos y podían caminar. Entonces, habían unos vampiros y uno de estos vampiros mordió al edificio más alto y sus colmillos se rompieron. Y luego sus otros dientes se rompieron. Luego empezó a llorar. Después todos los otros vampiros le preguntaron por qué lloraba. "Esos eran tus dientes de bebé?". l respondió, "No, esos eran mis dientes de adulto". Los vampiros sabían que él ya no podía ser un vampiro. Así que lo abandonaron. Fin.


Hemos descubierto donde viven los monstruos, y para darles un respiro, nos vamos a Madrid.

6 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Buen viaje a Madrid...

Saludos y un abrazo.

A. dijo...

Los mounstros?
Bajo la cama.


Respira mucho la capital, Besiños :)

Macarena dijo...

Adoro los vampiros, ojala conociera a alguno.

Sil dijo...

interesante cuento pinta para pelicula de terror

Euforia dijo...

Una historia con un deje cómico pero que oculta algo muy profundo :) Pásalo bien en Madrid, aunque, cuidado, allí también hay monstruos.

Un beso enorme :)

Maria H. Sanchez dijo...

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